El vino del frío riojano


 Ni los más viejos del lugar lo recuerdan … Aunque parezca mentira para muchos doctos, en La Rioja se hacía vino dulce y bueno. Esta práctica procede de Alemania, en la región de Franconie; donde unos agricultores tras una fuerte helada, decidieron vendimiar y seguir con la elaboración tradicional. La sorpresa llegó cuando descubrieron el sabor de ese mosto delicioso. El eiswein tenía un color pajizo y un aroma a frutas maduras, como el mango. La producción se extendió a Austria e incluso a Canadá, que gracias a sus extremas temperaturas, es la mayor productora.  La tradición de los Icewine riojanos a las uvas (pasas) que se comían por Navidad. Las sobrantes se prensaban y dentro de tinas fermentaban hasta, pasado el tiempo, se obtenía un vino dulce.
Tras ponernos en situación, al grano (de uva helada en esta ocasión): Rafael Vivanco, enólogo de Bodegas Dinastía Vivanco, ha decidido recuperar este tipo de elaboración, conocida por estos pagos como Vinos Supurados. El próximo miércoles, en la Finca El Cantillo esperan tempranillos, gracianos, garnachas y mazuelos tras superar los rigores del invierno (aunque este año, sin ser meteorologo, el invierno no ha sido tan duro).
  
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